Declaración Pública en respuesta a la “Clase” Política chilena

El Movimiento Frente Orden Nacional, informa que:
Ante las recientes declaraciones realizadas por dirigentes homosexuales, parlamentarios, y un ministro de la República, los días 12 y 13 de Diciembre del año en curso, a través del diario “El Mercurio de Antofagasta”, el Movimiento manifiesta su más completo y categórico rechazo. Exigimos que toda futura opinión o crítica hacia nuestra Organización, siendo o no favorable, sea hecha en atención a lo que nosotros efectivamente pensamos y hacemos, y no en base a las ideas y comportamientos por los que supuestamente se caracterizan los movimientos de tipo nacionalsocialista, como malintencionadamente han preferido proceder las aludidas personas en sus declaraciones.
Nuestro Movimiento ha sido fundado sin perder de vista las normas contenidas en la Constitucióny las leyes de la Repúblicaa fin de actuar conforme a ellas sin vulnerarlas. Es por esto que Frente Orden Nacional no promueve ni ejecuta actos de violencia, no constituye una asociación ilícita, ni está involucrado de algún modo en actos que atenten contra el orden constitucional. Prueba de ello es que durante los 7 años de existencia de nuestro Movimiento jamás hayan existido antecedentes de crímenes o delitos vinculados FON o a sus militantes en cualquiera de sus Sedes; por lo tanto, que las infundadas declaraciones contrarias al Movimiento hayan tenido lugar únicamente en este momento se explica por nuestra reciente aparición en medios de prensa, y no porque la existencia de Frente Orden Nacional suponga realmente una amenaza a la Constitución, a las leyes, o la Democracia.
En el ya referido medio de prensa, el Presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual afirmó que nuestra Organización “opera en dos frentes. Uno político de cara al país y otro de corte clandestino y delictual que opera de forma violenta”. Claramente, la ausencia de toda prueba que demuestre la efectividad del carácter ilegal y/o inconstitucional de Frente Orden Nacional ha obligado a dirigentes homosexuales, como Rolando Jiménez, a imaginar, alucinar, o derechamente a inventar, “segundos frentes” de operaciones para nuestro Movimiento. Frente Orden Nacional se opone a varios de los objetivos que a nivel internacional defiende el movimiento Gay, es por esa razón que sería absurdo para nosotros el llevar a cabo acciones que contribuyan a lo que inicialmente nos oponemos. Esto es así, ya que la llamada “violencia por orientación sexual” resulta completamente funcional y necesaria para el movimiento Gay, en cuanto a que con la denuncia de dichos hechos consiguen despertar simpatía en la sociedad hacia sus pretensiones aparentemente legítimas, y su vez, asociar dicha violencia a ideologías y/o creencias religiosas, en orden a restringir el libre ejercicio de los derechos fundamentales en que ellas se amparan.
El presente año 2011 ha estado marcado por innumerables movilizaciones sociales a lo largo del país, siendo las más bulladas aquellas llevadas a cabo por estudiantes de educación secundaria y universitaria. En todas ellas y sin excepción, se pudo contemplar la participación de movimientos marxistas, anarquistas e indigenistas, los que junto con incitar al odio hacia personas en virtud de su situación socio-económica (los “burgueses”), profesión (empleados del Estado), u origen étnico (“Winka”), y destruir propiedad privada y pública, también fueron protagonistas de violencia física en contra de personas, principalmente funcionarios de Carabineros de Chile. Con todo lo dicho, y a pesar de existir un abundante registro en Internet que da cuenta de la efectividad de estos hechos, jamás existió una oposición abierta por parte de la “clase política chilena” hacia las ideologías que subyacían a dichos actos delictivos, ni mucho menos declaraciones en orden a limitar la posibilidad de sostenerlas, todo lo cual contrasta de manera absoluta con la liviandad con que estas mismas personas proceden a alegar públicamente una restricción de nuestra libertad de pensamiento y asociación, en consideración de una supuesta ilegalidad e inconstitucionalidad de Frente Orden Nacional. Lo dicho es prueba de que la real motivación existente en estos personajes a la hora de rechazar y llamar a oponerse a nuestro Movimiento, no es el resguardo de los Derechos Humanos y la Democracia, sino que el deseo de suprimir una ideología con la que simplemente no están de acuerdo.
Por distintos medios se ha intentado establecer vinculaciones entre hechos pasados que históricamente se han relacionado al Nacionalsocialismo Alemán, y el ideario y acción de Frente Orden Nacional; esto, con el fin de argumentar lo repudiable que debería resultar para la sociedad que exista un movimiento político que reivindique una ideología asociada (con o sin razón) a muertes ocurridas en otro tiempo y espacio, y por lo cual, no debiese ser admisible su existencia ni participación en Democracia. Todo esto obedece a la más absurda y militante hipocresía.
Dos de las personas que emitieron declaraciones contrarias a la existencia de Frente Orden Nacional, Manuel Rojas Molina y Pablo Longueira, son reconocidos por su participación en la política chilena y en el partido Unión Demócrata Independiente. Como es de público conocimiento, los postulados ideológicos de dicho partido están fuertemente influidos por el Liberalismo, ideología que a su vez, fue la impulsora de hechos de violencia y muerte como la Revolución Francesa, las guerras de independencia ocurridas en América, y la Cuestión Social; por lo demás, en reiteradas oportunidades dicho partido ha propuesto seguir los pasos de un país liberal por excelencia, como Estados Unidos, el cual en el pasado no ha dudado en arrojar bombas atómicas a sus adversarios. Otro parlamentario, Roddiam Aguire, pertenece a un partido como la Democracia Cristiana, que por la naturaleza de la religión que la sustenta, es fácilmente asociable a los hechos de violencia que aquella protagonizó en el pasado, tales como persecuciones hechas por la Inquisición, las Cruzadas, y las numerosas guerras religiosas entre facciones antagónicas al interior de la misma. Finalmente, el parlamentario Marco Espinoza, miembro del Partido Socialista, y Waldo Valderrama, del Partido Comunista, también comparten un pensamiento que en el pasado ha impulsado algunas de las más sangrientas insurrecciones y guerras a lo largo de todo el mundo, y cuya inherente intolerancia y desprecio por los Derechos Humanos se ve reflejada día a día en los actuales regímenes de Venezuela, Cuba, y China, entre otros.
Todas estas personas actualmente desempeñan cargos públicos a vista y paciencia de toda la sociedad chilena, sin que nadie manifieste alarma al respecto; nadie exige renuncias ni que sus organizaciones desaparezcan por el hecho de que sus ideologías hayan sido (y sigan siendo) motivadoras de discriminación, persecuciones, violencia, y muerte. Tampoco sería aceptable que por hechos pasados se pretenda hacer extensiva la responsabilidad de los verdaderos autores sobre quienes actualmente mantienen algún grado de afinidad ideológica, así como tampoco lo sería suponer que en base a esto último sea posible inferir todo el pensamiento y acción de tales personas. En atención a esto, es que nuestro Movimiento concluye que la actual sociedad chilena convive día a día de forma pacífica con ideologías que han causado millones de muertes alrededor de todo el mundo, y las tolera a tal punto que es capaz de permitir que personas que las sostienen lleguen a desempeñar cargos a nivel de partidos políticos, Congreso Nacional, o algún Ministerio de la República; por todo lo cual, y aún asumiendo como cierta la cuestionable veracidad de la versión histórica que actualmente se difunde sobre los hechos ocurridos durante el régimen nacionalsocialista alemán, no existiría razón alguna que permita de manera racional y justa concluir que es social y moralmente legítimo repudiar la presencia en Chile de un movimiento político como Frente Orden Nacional.
Actualmente, existen políticos que avalan, incluso públicamente, acciones ilegales, inconstitucionales y violentas, realizadas en Chile a partir de la década de 1970, tanto por agentes del gobierno de Augusto Pinochet, como por miembros de organizaciones terroristas de extrema izquierda. En uno como en otro caso, los incuestionables hechos implicaron la muerte de familiares de personas que aún hoy viven, y sin embargo, no existe una intención por evitar que se sostenga ideas favorables a lo ocurrido, ni que se exprese públicamente su adhesión; por el contrario, resulta paradójico que sí se organice un rechazo público al Nacionalsocialismo, cuyos hechos históricos que se reprochan están completamente desvinculados de la actual realidad chilena.
Todas las declaraciones contrarias a Frente Orden Nacional en el diario “El Mercurio de Antofagasta” dan cuenta de un actual fenómeno político-social, el cual es el empleo arbitrario del concepto “discriminación” como arma para invalidar las ideas y actos de las personas, incluso antes de tener certeza sobre en qué consisten o de que se lleven a cabo; basta para ello atender a la lógica con que ha operado la Izquierda política desde siempre, y más recientemente las acciones del movimiento Gay a nivel internacional. Esto resulta preocupante en una sociedad que se jacta de democrática, toda vez que su convivencia ya no supondría la interacción entre visiones del mundo diversas, sino que la anulación absoluta de una sobre otra, incluso valiéndose de normas jurídicas para conseguirlo. Ésta es la estrategia seguida en contra de Frente Orden Nacional, pues no importa qué ideas defendamos ni la forma en que decidamos actuar como Organización, siempre la etiqueta de “discriminadores” estará a la orden del día para ser adjudicada por alguien que simplemente no comparte nuestro pensamiento.
Si una vez informada, la sociedad chilena expresase un rechazo conciente ante Frente Orden Nacional, aún así no sería posible que legítimamente se pretenda su disolución, toda vez que la existencia de nuestro Movimiento es manifestación de la libertad de información, pensamiento, opinión y asociación, las que, en cuanto derechos fundamentales, y conforme a lo dispuesto en la misma Constitución, consisten en límites a la soberanía, y por ende, no son susceptibles de ser restringidos de manera desproporcionada, menos aún por medio de acciones realizadas al margen de la ley.
Ustedes, los autoproclamados “socialistas”, “demócratas”, “progresistas”, “tolerantes”, y demás eufemismos que han inventado para disfrazar vuestras ideologías hipócritas, no han sido capaces de asumir que esta misma “Democracia” chilena se les ha vuelto incómoda, y dado que hoy tanto Izquierda como Derecha se encuentran atornillados al poder gracias a un sistema político tramposo, les resulta aterrador que surjan verdaderas voces políticas de alternativa, por eso no han podido menos que intentar desacreditar y sabotear el avance de un movimiento que también merece el amparo del pluralismo que, a lo menos en discursos, ustedes siempre proclaman.
Ya alguna vez ustedes, la Izquierda y la Derecha, tuvieron que cesar la pantomima de su supuesta diversidad y enemistad política para hacer frente a una Cosmovisión que supuso un verdadero quiebre a la dialéctica estúpida con que el mundo hasta entonces se desenvolvía. Como no fue posible conseguir su destrucción de una forma “civilizada, democrática, y respetuosa de los Derechos Humanos”, tuvieron que promover una Guerra Mundial, y una vez finalizada, asegurarse de difundir su total descrédito por medio del terror legal y “extra-legal”. Nuevamente, y ahora en un lugar muy lejano de aquel en que tuvieron lugar aquellos hechos, ustedes, la Izquierda y la Derecha, deslumbran a la sociedad con lo mucho que concuerdan en su idea de suprimir a cualquier costo la alternativa política que es el Nacionalsocialismo; de allí que para Frente Orden Nacional el desafío no deje de ser atractivo, pues vuestra odiosa oposición es solo muestra de que nosotros siempre hemos tenido la razón.
Directorio
Frente Orden Nacional.








